A pesar de todos los problemas sociales y de desempleo que afronta Colombia, este país se está convirtiendo en tabla de salvación para los venezolanos que sufren represión, hambre y escasez en su país.
Millares de venezolanos han estado llegando a Bogotá en los últimos meses, pero debido a la crisis, que se ha acrecentado, ha aumentado la migración que día a día viene en busca de un mejor futuro y un empleo. Se calcula que hay más de 500 mil venezolanos en Colombia, gran parte de ellos están ilegales.
Rebecca Ojeda es una de las tantas jóvenes profesionales que decidió emprender rumbo a Bogotá, pero que no ha logrado tener la visa de trabajo para radicarse legalmente. La Cancillería colombiana ha estado negando sistemáticamente las visas para proteger el empleo de los nacionales.
Ojeda, de 30 años, participó en las protestas en los últimos años en Venezuela y, debido a ello, fue detenida por la Policía y tiene un juicio en el que su mayor preocupación es que pueda volver a ser arrestada.
En Bogotá aún no ha logrado tener un empleo estable y, de acuerdo con su relato, hace pocos meses no tenía ni siquiera para comer. Trabajó en una empresa en Venezuela y en Colombia la necesidad la ha llevado a limpiar casas en el servicio doméstico.
Esta joven ingeniera, procedente de la ciudad de Valencia, manifiesta que en su país no hay oportunidades de empleo y la inseguridad galopante es su mayor miedo de regresar.



